Ternura de lugar

mayo 8th, 2012 § Dejar un comentario

Esta ciudad. Este pedazo de mundo que parece ser el garabato de un plano diseñado por arquitectos, mordido por ingenieros y escupido por urbanistas enfermos y neuróticos que lo han mandado a anclar  en este diámetro de tierra. (Intentarlo de nuevo). La ciudad emerge del valle como una  estructura de bloques y hierros que se hieren unos a otros como un enorme congestionamiento de escalas arbitrarias inacabadas a propósito. (Intentarlo otra vez). La infraestructura se libera del asfalto para alcanzar algo que. (Intentarlo hasta que se logre). Con ese ritmo se puede  llegar a una imagen que se adhiere a otra en cada pliegue dispar e inconexo pero nunca absoluto.

 

Parece una tragedia de la imaginación que todos los huérfanos de ídolos de mi generación hemos querido describirla y que cada intento sea muy distinto del anterior. Es entendible creer que seamos los grandes derrotados antes de la batalla de nuestro siglo. La imagen en las mentes de las épocas es una bestia sensual y ciega que baila una música que ni siquiera se puede oír mientras se contrae en otra estampa nueva. 

 

Este lugar es para aquellos que andan en la búsqueda del extravío, para los desesperanzados y para los cazadores de nombres y  rostros de héroes que nunca han existido. Es comprensible porqué la gente que la habita se espere lo peor en cada vendaval que hace desprender las hojas de los árboles.  Comprendo que San Salvador sea ese mito amorfo que toma las virtudes y defectos divinos que el fiel le quiera atribuir. Lo sencillo, lo desechable, lo meramente frágil adquiere la relevancia titánica de absurdos históricos y se nos enseña a menospreciar con ímpetu todo lo que creen debe ser menospreciado. Todo depende del ánimo climatológico del ciudadano en cuestión y del estímulo estratégico de la educación.

 

San Salvador se vuelve la Anti-Macedonia, la Anti-Atlántida, la Anti-Roma de nuestros espacios-tiempos sin glorias ni cúspides, solo en ese eterno decaimiento y derrumbe que no termina de ocurrir nunca en este ocaso de dioses pobres que todos los días  profetizan apocalipsis locales.  Quizá ni exista de verdad y solo sea un rumor o un oscilante recuerdo de todos, quizá sea un Shangri-La pobre y fraudulento que sirve para no perder la bella costumbre de ofendernos.

 

Para mí solo es el lugar en donde me pierdo con resignación. Sé que las calles siempre están ahí. No son como los ríos de Heráclito. Lo que no comprendo es cómo es que nunca puedo llegar a la que yo quiero llegar. 

Árboles rosados

abril 27th, 2012 § Dejar un comentario

Desde la puerta de su casa, Marcelo podía ver como las ramas del árbol rosado destruían el techo de la casa de enfrente. Miraba, sin sorprenderse, como las ramas tumbaban tejas, duralitas, vigas, remaches y salían liberadas con un estrepito paciente dejando atrás los pequeños estragos.

En el patio que debería estar bajo la copa del árbol rosado de enfrente,  el abuelo José se mecía en su hamaca y miraba el tallo del árbol rosado creciendo lento y silencioso como la lengua que se movía en su boca. Miraba los árboles de mangos quietos e inmutables, como si no fueran en verdad árboles de mangos, como si fueran columnas griegas disfrazadas de gris, marrón y negro con fitoformas en las líneas convexas en su copa.  Árboles que son columnas disfrazadas de árboles que no crecen ni destruyen techos para tratar de alcanzar algo que no se ve pero que de seguro debe estar en la nubes. Las nubes se miraban sospechosas. En los noticieros matutinos  habían dicho que estaría “parcialmente nublado”, eso de por sí le parecía sospechoso al anciano que seguía meciéndose en su hamaca impulsándose con un pie. En el piso una línea pura y recta de tierra húmeda parecía una herida que renegaba de la cicatrización.

El árbol rosado crecía y no menguaba las ansias inequívocas de alcanzar  eso en las nubes. Eso que bien podría ser un objeto o un concepto o tan sólo la imagen difuminada en un lienzo triste de eso que debería ser  lo que  busca. Una meta a seguir, un punto referente, una señal, un mapa para encontrar la geografía precisa de lo deseado. Pero en todo caso las nubes estaban sospechosas ese día. Era un incierto día parcialmente nublado en que los árboles crecían bajo la mirada benévola del anciano meciéndose en la hamaca y pensando en los días en que los árboles de verdad, no las columnas griegas, crecían con el ritmo adecuado y que en algún momento de sus vidas lograban un trato maravilloso con los techos de las casas y se respetaban mutuamente, el anciano presionaba más la tierra húmeda del patio para impulsarse más. El viento le recorría la cara perezosa y apaciguada, el pelo ralo de su frente se movía al son de un ritmo viejo sin sabor.

Intento pro(p)saico significatorio

abril 24th, 2012 § Dejar un comentario

I
 
Pálidas vidas,
pálidos vientos,
pálidos muertos
caminantes pálidos
entre los pálidos vivientes.
 
Parados en el faro ciego y enano
vemos desde las ventanas que solo ven hacia adentro
las inconexas estampas que se hieren entre ellas.
Desde nuestra visión de plásticos halcones galácticos
miramos las realidades individuales
explotando una tras otra:
Pluc, pluc, pluc.
 
Burbujas afelpadas que han de reventar
anegando nuestros ojos con vísceras bobinas.
 
A lo lejos,
en donde el horizonte sepulta los orgasmos inconclusos,
suena la música detrás de las puertas estrelladas
en nuestros tabiques cocainómanos.
Música que nos arrebata y nos viola
para que logremos ver
a esos ángeles anfibios
masturbándose frente a las sirenas sin mar.
Para que logremos ver
a los perros de ojos tristes
que mastican los huesos de nuestros poetas muertos
reventados contra las oscuras piedras del incierto.
Perros de labios amantes
que nos lamen las lágrimas
y devoran los caballos que se pudren
sobre nuestros corazones.
 
II
 
Nosotros, los eternos defraudados.
 
Les advertí que no estamos hechos de futuro.
Que no éramos las respuestas del mañana, les dije.
 
Nosotros que vemos impasibles
como azotan a los arcángeles,
como azotan a los elefantes budistas,
como azotan a los tiburones neptunianos,
mientras esperamos respetuosos
la quinta resurrección de Gokú
y la Segunda Venida de Salarrué.
 
Generación desnutrida,
raza de víboras en la mira de los relámpagos divinos.
Bellos monstruos cobrizos
con los dientes aferrados al acero
de las olas metálicas con nombres femeninos.
Generación de alegres desahuciados
acomodados en las salas de espera
Mientras se asoma el amor de sus vidas.
 
Nosotros, los pacientes que añoramos
ojos limpios,
manos fuertes
y el pecho rajado
para alojar a las esperanzas fumigadas
que deambulan en las noches
en que la luna se desangra
y arroja su hemorragia
en nuestras bocas enamoradas.
 
Nosotros, los hijos de este tiempo,
los casi sobrevivientes del apetito caníbal del padre
que nos vomita encima  a nuestros hermanos devorados
por amor a la figura esbelta.
 
Nosotros, los desterrados hijos de Eva,
de Sara, de María, de Elizabeth Báthory,
de Catalina, de la Malinche, de Manuela Sáenz,
de Virginia Clemm, de Greta Garbo, de Marilyn Monroe,
de Carmen Brannon, dela Tierra
que nos solicita aventurarnos en la ruta de Caín
para buscar el retorno a la gran vagina terrenal
y hacer poesía desde nuestros huesos,
cavernas innobles de esas tiernas larvas
que nos darán nuestra caricia final.
 
Nosotros, los que mordimos piernas y brazos
en la cruenta batalla por acaparar los dulces podridos
cagados por las piñatas de nuestro sexto cumpleaños.
 
Nosotros, los que disparamos versos calibre 22
para decepcionarlos a todos -a todos he dicho-
para darle oportunidad a la inmortalidad
de tragarse a unos cuantos
y dejarnos tranquilos mientras se la mamamos al olvido
para que nos deje diluidos en los cerebros atrofiados.
 
Nosotros, los temblorosos malabaristas
al borde arenisco del suicidio y del parto,
a expensas siempre de esta verdad depravada vestida de vida
que  chupa los jugos sexuales a los cadáveres
que ha coleccionado.
 
Nosotros, los que habitamos en este accidente geográfico
tan absurdo que casi nos creemos la broma de que es de verdad.
 
Habitantes de este país mestizo de hombres mestizos,
de perros mestizos, de lenguas mestizas, de artes mestizos,
de emociones mestizas, de odios mestizos, de indecencia mestiza,
de violencia mestiza, de amores mestizos, de amantes mestizos,
de miedos mestizos, de historia mestiza,
de contradicciones mestizas,
de mestizos racistas,
de mestizos sin tierra,
sin gloria,
si memorias
ni fantasmas.
 
III
 
Y yo con la calavera de mi padre
exaltada hacia el cielo
mientras practico mi inglés
con la tarea del verbo to be.
Con la calavera de mi padre
mientras lavo los platos
manchados con sangre humana.
Con la calavera de mi padre mientras
se me llena el alma de dudas.
Si los tacones rojos o lo de color marfil,
Si buscar el cielo o el infierno,
Si Coca Cola o Pepsi,
Si la virtud o la voluptuosidad,
Si ir de la mano de Virgilio o de Batman,
Si beso o tortazo,
Si perdono u olvido,
Si liberar al genio o condenar a Aladín,
Si bromazepam o rivotril,
Si creer en la gloria de la mentira  o si divisar las fieras fauces de la verdad,
Si creer o hacer,
Si Baal o Jehová,
Si sollozar en cada fracaso o quemarme en las cenizas,
Si llorar a mis muertos o acompañarlos,
Si rendirme ante lo falso o volverlo real…
 
IV
 
Les alzo la copa llena de ambrosía agria
para brindar con asco
 
por todas aquellas muchachas católicas
que nos enamoraron con su virtud de mentiritas,
por habitar en sus sueños húmedos,
tan húmedos como el Atlántico,
por estas vírgenes sociales
que nos ayudaron a estrenar penes y vaginas.
Por los penes y vaginas sin estrenar.
Por la salud sexual del Papa.
Por los genios sin lámparas.
Por los magos sin magia.
Por los hijos de la guerra.
Por los hijos de la paz.
Por tantos hijosdeputas
que queremos regresar al útero
y quedarnos ahí.
Por la edad en que se puede morir.
Por los que no aprendimos a amar.
Por los que amamos en exceso.
Por los que nos mentimos y
nos creímos nuestras mentiras.
Por los locos que buscamos la iluminación
entre la cordura y el smog.
Por los poetas de nombres místicos y versos pop.
Por lo poetas amurallados tras sus paredes de terciopelo.
Por los poetas que se autopublicitan.
Por los poetas dulcemente envenenados de dolor.
Por lo poetas enamorados de la tristeza.
Por los poetas que van alegres al abandono.
Por los que no son poetas.
Por las manos de los policías que nos tocan
con sádico amor.
Por los viajeros que no regresan siendo los mismos.
 
 
Por todos ellos te rogamos, Señor,
para que los dejes en paz.
 
Por ustedes, si es que alguno sobrevivió
a la extinción.
 

Fragmento: Memorias Korsakoff

febrero 20th, 2012 § 5 comentarios

Lo encontraron en el río. Tenía medio cuerpo en la ribera y las rodillas en el fango turbio que se formó en la parte menos profunda del río debido a los espamos con que se agitaba su cuerpo. Fue la primera vez que vi a una Ofelia sin nunca antes haber leído a Shakespeare. Por aquél entonces no sabía ni quien era Hamlet pero sentí que Ricardo se parecía a los peces que sacan del agua y los dejan ahogarse hasta que menguan los movimientos y ocurre el proceso de mutar de pez a pescado, de cuerpo a cadáver. Pero él no se ahogó, se envenenó, y según el diagnóstico comunal, se hizo mierda la panza.

Era joven, cristiano, devoto de la Virgen del Monte Carmelo, de ojos rasgados y de una piel trigueña como la de los que habitan la labranza sin labrar. Se suicidó con pastillas matarratas, racumín. A la gente que lo conocía, les costaba pronunciar las palabras suicidio, matarse, envenarse, atentar contra la vida propia, condenamiento en las entrañas del infierno y ese tipo de cuestiones pronunciatorias, esto por el escueto motivo de que a la mayoría de los hijos de esas mismas gentes les había impartido catequesis el suicida en cuestión. A mí me dio catequesis y por él, el muerto del río, me aprendí las oraciones católicas en latín, leí el librito amarillo del Papa Juan Pablo II e hice la primera comunión.

Desde mi propia primera comunión, me pareció obsceno ese rito. No porque te comieras la sangre y la carne del hijo del dios que adorás, sino porque no sé dónde fue que escuché la palabra copular y entendí a la perfección su significado -Realizar el acto sexual un macho y una hembra:
los animales copulan para reproducirse, por ejemplo- y jamás pude desvincularla de la palabra comulgar. No quiero creer que era este parecido en sonoridad de palabras con distinta significación la que, durante mi adolescencia, me provocaba las erecciones en las misas de domingo, en distintos momentos de su desarrollo y, pensándolo bien, no solo eran las de los domingos.

Cuando uno es adolescente cristiano y tiene erecciones cuando cantan los salmos, cuando bendicen el pan, cuando se dan la paz fraterna, uno empieza a despreciar los inmundos y mundanos deseos que se acumulan en el pene y lo hacen crecer, eso te vuelve un culpable inmediato de la satanidad que habita en tus genitales que se hinchan si obedecer voluntad alguna, ni divina ni mortal. Todo eso hasta la primera masturbación.

Rito iniciatorio que puede ocurrir frente a la televisión mientras pasan una película de mujeres bellas sin ropa y que tu abuelo ya no ve porque se ha quedado dormido. Te cerciorás que el viejo esté de verdad dormido y no solo que descanse los ojos o que le haya dado vacaciones a su alma. No, bien dormido. Tosés dos o tres veces modulando la intensidad del sonido; si no hay reacción, se puede pasar a lo siguiente. Te movés con agilidad; sos adolescente, podés hacerlo, te colocás en un lugar estratégico con amplia visión de la pantalla y en un punto ciego del viejo durmiente. Te desabrochás el pantalón, te bajás la bragueta con sensualidad ridícula pensando que en algún lugar hay una cámara de cine que graba tu “primera vez con vos mismo”. Te tocás sobre el calzoncillo, sentís todo lo que hay debajo, no para exitarte, hace cuatro movimientos que el pene está erecto y pigmentado, lo hacés porque así has visto en las películas que se tiene que hacer.

Ves en la pantalla dos senos, cuatro senos, una vagina, una vagina más y un pene descomunal con un juego de testículos lampiños y de proporciones equinas. Pensás que esos genitales no podrían ser humanos o por lo menos no de un humano de tu misma especie de humano. Te importa poco el calzoncillo, no te lo bajás, metés tu mano, envolvés el pene con tu mano, lo apretás y te tardás un momento en entender la lógica de ver la pantalla, apretar y darle con la mano dominante de arriba hacia abajo y a la inversa y repetir y repetir y repetir hasta que ¡ya! Todo se ha terminado. Vos has terminado. Te tiemblan las piernas, te suda la frente, tenés mojada la mano, el calzoncillo y has eyaculado en tres distintos ladrillos del piso y no te explicás cómo. Guardás todo, te subís todo, te abotonás todo y el viejo va a despertarse y te quedás con la pregunta de si te vio o si estaba dormido y de nuevo uno se vuelve a sentir culpable sin saber exactamente de qué.

Universalidad

febrero 9th, 2012 § Dejar un comentario

Yo no soy un hijo de puta
soy el hijo de de todas y cada una de la putas del mundo,
las maguebries, las asiáticas, las mexicanas,
las salvadoreñas, las nicaragüenses,
las de Luxenburgo y Afganistan,
hijo único y benemérito de la gran puta universal.

Acariciado y amantado por el santo pezon galáctico,
que también ha de amamantar a otros
y a otros
y a otros en esa vía láctea blanda
como el velo que cae de su cabello largo a su cintura de nave marina,
su cadera de selva profunda amedrentada por la profanación diaria.

Soy el hijodeputa.
El hijo de puta verdadero
que ha de entrar en la ciudad de altas murallas
arrastrando todas las sombras que se dejaron robar.

El de antes o el de hoy

enero 29th, 2012 § Dejar un comentario

No eramos nada
y a lo mucho eramos un conocido
o un familiar querido,
a veces solo un familiar.
siempre algo de alguien…
Nunca nada de nadie
y casi siempre alguien de alguien.

Nunca nosotros como una
comunidad organizada.

Pero más que todo
eramos una foto en la mano de alguien,
siempre del singular,
de la primera persona,
del yo pregunto que de vez en cuando preguntaba algo
que no valía la pena contestar.

Pobrecitos nosotros,
los de ayer,
no sé si los de antes
pero sí nosotros los de ayer

Verdad que sí.
La lástima fue el único fruto
de una larga cosecha de infortunios reiterados.

La mente aferrada a todo recuerdo,
a todo epitafio ingenioso
que se dejaba bajo la almohada del afortunado en cuestión.

Pero teníamos de manifiesto
ideológico odiar con vehemencia
toda foto que sobrepasara los cinco centímetros,
y si no era de mala calidad
para qué putas mostrarla entonces.

El asunto era que la mirada se quedara ahí,
como quien quiere tener sexo pero solo con los ojos.
Con nada más aunque se quisiese.
Por lo menos para hacer una última ofensa póstuma.

Decir: será o no será.
Agarrar un cráneo cualquiera,
pero sin identidad ni árbol genealógico a quien rendir cuentas
y gritar al cielo: No hay ningún dilema.
Era puto o lo era más que otro, de este color o del otro,
de este lado o del otro,
de esta mano o de la otra,
pero indiscriminadamente puto.

Oh, la gloria hecha cemento
que se edifica como un absurdo
frente a todos los demás absurdos móviles.

Las estatuas sirven,
todas sirven,
tienen su lugar en el orden estratégico de la historia
y si no fuera así…
En dónde cagarían los pobres pájaros con culo frágil.
Inconscientes que piensan en su ano
como si fuera la única matriz oscura del universo.

Pero lo cierto, lo de verdad verdad,
eran los poetas, todos ellos,
hasta los malos, hasta los muy malos.
Oh Dios, o Novalis, o Parra, o Sallas Monk,
no habréis de señalar con sus dedos
locos, balarines y ciegos,
a esos jóvenes bellos,
tan bellos que eran horribles hasta para sus madres,
hasta para ellas.
No habréis de juzgar esa estética,
ese canon…
ya lo notaron:
ce + abrir paréntesis, guión, cerrar paréntesis: ano, – ene.

La vida pasa y uno debe abrazarla con todas sus fuerzas
hasta que pida ayuda y grite queriendo irse,
pedir ayuda.
Siempre pedir ayuda.
Aunque no se necesite.
Siempre hay que pedir ayuda
para que el ayudador
tenga un motivo para no matarse
e intentarlo de nuevo todas las noches.
Pedir ayuda por todos esos sobrevivientes de los suicidios de 8 a 11 de la noche.

Así son las cosas, las cosas, objetos, seres animados e inanimados que se escaparon de la voz primigenia de Adán.
Todo.
Todo.
Así es o por lo menos ahora los es y así hasta que se haga revisión inversa de los siglos por siglos y así hasta que alguien nos grite desde su lugar bien merecido: pobres imbéciles que aun confían en el recuerdo.

No merezco sufrir

enero 27th, 2012 § Dejar un comentario

Paz paz paz paz
(última bala antes que el silencio disipe toda claridad
y la vuelva agua atada a todo murmullo)
paz.

Paz:
de la onomatopeya de golpe en seco, en cielo o hielo, prima fonética muy cercana al zaz
pero con una p en intercambio negociado por una z principiante de comienzo de párrafo,
muy sincera ella desde siempre.

Explicativo como coma,
molesto como yo.

Este año posiblemente se termine el mundo,
tal vez venga Jesús o se lo coma godzilla
o definitivamente Goku lo haga explotar de nuevo.

Posiblemente.

Pero…
sí, dije pero,
o sea que lo que viene ahorita pudo decirse desde el principio
y evitarnos toda ridiculez introductoria.

Así es.
Las paredes nunca han de escuchar aunque lo intenten.

23 años desde el inicio.
Hijo de la guerra.
Mediocre profesionalizado por el esfuerzo de la no realización de todo lo que puede ser importante.
Mal hijo de la guerra y de mis padres también.
Mal hermano, eso si se le pregunta a las hermanas que ya pueden hablar.
Vidas pasadas: Juana de Arco cuando tenía el pelo rubio y largo, el novio tacaño de las bodas de Canaan, alguna prostituta de Lyon, algún cliente de una prostituta en Bilbao, un árbol: posiblemente la penca de aquel magey hermoso y la última que jamás se ha de recordar estando consiente.

Soy arquitecto,
les hice una bonita casa a mis pajaritos.

Ciudadano nacional: hijo de la patria, espermatozoide meritisimo de este lugar.
Mío es el reino mío es El salvador.

Ciudadano nacional:
Como no sufrí no tengo derecho a hablar.
Como no tengo muertos no tengo derecho a sufrir.

Los que pelearon por mi futuro me desean que sufra el ayer para que tenga por qué renegar hoy.
Mi paz les niego mi paz me llevo.

Constitución compleja: yo vestido con la falda azul satinada de Claudia Lars y con los tacones de Escobar Galindo mientras fumo una pipa de boquilla larga en la piedra más cómoda de La Puerta del Diablo para ver si me mato o no.

Padres de la Patria: no sabe/ no responde.

Patriotismo: en qué puedo ayudarle…. El servicio al cliente no vuelve sus ilusiones países… Siéntese y llore mientras escucha esta deliciosa cumbia… Por su comprensión, gracias.
Ante todo, la dignidad.

Memoria histórica: si no llega en 30 minutos, es gratis.

Aún me veo de manera vaga por esos pasillos
en donde la bestia duerme y cuida a su señor.
Aún veo a la ciudad que bebe todo cuanto puede
antes que el crisma se rompa al atardecer,
antes que las aves violen, los peces meen
y los niños estafados descubran que el futuro nunca ha sido de ellos.
Aún me veo correr, tacón tras tacón
y con las lentejuelas ocultando mi rastro
y el labial para besarle la mentira al olvido.

Haced con ella lo que os venga en gana,
al fin y al cabo las esperanzas solo son insectos
y ustedes veneno.

Llort y el arte hecho vómito

diciembre 30th, 2011 § Dejar un comentario

Pedacitos de arte, lágrimas de luz, caen como vómito de la boca montruosa de los hijos de puta que nunca rinden cuentas.

Respiro. Uno, dos, uno, dos.

Es claro, nada sirve en este país. Las instituciones políticas son obsoletas, la seguridad pública es ineficaz y nadie confía en nadie. Y ahora el arte es chingado por la Iglesia Católica que no se avergüenza.

El 29 de Diciembre de 2011 se destruyó, taladró, arruinó, jodió y destrozó el mural de la fachada de la Catedral Metropolitana de San Salvador. Era un mural hecho por Fernando Llort, artista que no solo se ha comprometido con su arte, sino con la cultura salvadoreña y su expresión popular . Es verdad, es cierto, es claro, no necesariamente su obra es del agrado de todos (qué obra lo es) pero es valorable el trabajo de un hombre que ha vivido para y por el arte y que contribuye a su difusión y realización.

En resumen, a lo que quiero llegar, lo que quiero decir es que se cagaron en el mural, en el trabajo y el tiempo de un artista consagrado, en el arte todo del país y en el respeto a un patrimonio -declarado o no- del arte salvadoreño. Que alguien le chifle a Samour, sí, que se están haciendo mierda la toalla que tenía de fachada Catedral.

Bien, mañana me voy a despertar y voy a leer en los periódicos que los lienzos de Valero Lecha, Noé Canjura y de Augusto Crespín fueron quemados para espantar zancudos con el humo. Mañana me van a contar que las obras de Antonio Bonilla sirven de trapos para limpiar carros en los semáforos de La Juan Pablo. Voy a leer en internet que los manuscritos de Claudia Lars, Salarrué, Roque Dalton y Matilde Elena López fueron usados de papel higiénico y ya nada me va a sorprender.

No pretendo ofender las creencias de nadie, pero lo que se ha hecho es un insulto descarado al arte. Un insulto hecho por una iglesia y administradores (párrocos, curas, sacerdotes, como usted quiera llamarle a eso) que solo recuerdan las acciones medievales de una institución retrógrada e irrespetuosa de las ideas y de la libertad universal.

Yo digo NO a las sotanas y a su irresponsabilidad e hipocresía para con el arte.

Lo siento, indignarse es de humanos. Algún reclamo déjelo en el buzón de sugerencias.

las disculpa robatorias del caso.

las disculpa robatorias del caso.

La foto me la timé del perfil de Ricardo Clement. Con permiso, maestro.

pa’l mundo, pa-paaaa!

diciembre 29th, 2011 § Dejar un comentario

تحية للبلد فخور لاستدعاء أولاده ، وحياة الشجاع أقسم تكريس بلا كلل صالحهم.

Greet des Landes stolz darauf, seine Kinder nennen, und mutig das Leben schwören unermüdlich widmen ihre gut.

Χαιρετήστε την χώρα υπερήφανη για να καλέσετε τα παιδιά του, και θαρραλέα ζωή ορκίζονται αφιερώσουν ακούραστα καλό τους.

Groet die land trots op sy kinders te bel, en vol moed lewe onvermoeid wy sweer hulle goed

Salamu zangu kwa nchi fahari ya kuwaita watoto wake na maisha jasiri kuapa kujishughulisha bila kuchoka wema wao.

Приветствуйте страна с гордостью называют своих детей, и мужественная жизнь неустанно клянутся посвятить свое благо.

Libros y la Benemérita Envidia

diciembre 10th, 2011 § 1 comentario

El asunto es decir o recomendar un libro cada día o por qué la mención de ese libro. De paso uno puede dedicar este tiempo a perderlo.

Hoy en Twitter vi un link sobre la dinámica de postearlos todos de una vez y me picó la benemérita envidia.

Los efectos secundarios son estas 30 cuestiones:

1- Uno que leyó de una sentada: El Túnel, Ernesto Sabato. Luego su espíritu me castigó y no me ha dejado leer Sobre héroes y Tumbas.

2- Uno que se haya demorado mucho en leer: El Nombre de la Rosa, Umberto Eco. Entre el alemán, latín y el Econés tardé un poco en terminar(lo).

3- Uno que sea un placer culposo:
Todos Los de Harry Potter, y cuál es pues.

4- Uno que le gusta a todos menos a usted: El coronel no tiene quien le escriba, García Márquez. No me gusta y punto.

5- Uno de viajes: El viajero del siglo, Andrés Neuman. Ajusta para la ida y para el regreso y para el descanso.

6- Uno de un Nobel: Hambre, Knut Hamsun. Una narración corta que es una gran narración con la fuerza de una coz en la cara.

7- Uno muy divertido: Justine, Donatien Alphonse François de Sade. Diga lo que usted quiera decir, a mí me pareció trágicamente divertido.

8- Uno para leer por fragmentos: Veronica decide morir debería ser destruido por fragmentos.

9- Uno con excelente versión cinematográfica: YisusCrai! Difícil. Pero creo que la versión cinematográfica sueca (la original y primera) de Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson sería mi elección antes de El lector de Bernhard Schlink.

10- Uno con pésima versión cinematográfica: Aquí hago un doblete lógico. La peor versión cinematográfica de un mal libro: El amor en los tiempos del cólera. Espero a la multitud con antorchas mientras voy por el pan y la leche.

11- Uno que lo haya motivado a visitar un lugar: Nieve en primavera. El Japón de Yukio Mishima me parece mas visitable que el Japón de la TV y que el de Murakami.

12- Una biografía: sobre Truman Capote escrita por Gerald Clarke. Una biografía genial, guiada y asesorada por el mismo Capote mientras vivía.

13- El primer libro que leyó en su vida: Cien Años de soledad, la edición barata con la E al revés. Sí, yo sé. Pero estaba muy pequeño, iba como a quinto grado. “Uno de cipote es tonto” como diría el filósofo.

14- Uno que haya odiado hace años y hoy admira: odiaba la obra de Octavio Paz, pero ahora la leo en secreto.

15- Uno que haya amado hace años y del que hoy reniega: nunca debí de haber perdido el tiempo leyendo El Trópico de Cáncer de Miller. Eso es y nada más.

16- Uno ruso que sí haya leído: Los Hermanos Karamasov. I Aliosha You.

17- Uno de este año: No leí ningún libro publicado este año. Solo he leído muertos o que ya casi se van a morir. (Shhh, no le digan nada a Parra).

18- El que más veces ha leído: Las Flores del mal, de Charles Baudelaire. Este libro me lo han regalado dos veces, ya envejecí prematuramente una edición bilingüe de la biblioteca… así que sí, ese.

19- Uno que lo haya sorprendido por bueno: Ingrimo, de Salarrué.

20- Uno que lo haya sorprendido por malo: como libro, me sorprendió por malo el Frankenstein de Mary Shelley. Después de leerlo tuve que llorar sobre el recuerdo mordido de Bakunin. Pero en realidad me sorprendo todos los domingos con lo que escribe Escobar Galindo en el periódico.

21- Uno de cuentos: Bestiario, Julio Cortázar. Es increíble. Cada cuento son mil fotografías que ver.

22- Uno de poemas: La Tirana, Diego Maquieira. Usted no ha malavivido si no lo ha leído.

23- Uno que le gustaría volver a leer en su vejez: Los detectives Salvajes. Tal vez para ese entonces ya tenga más dañado el cerebro y leerlo en el asilo vuelva a ser como leerlo por primera vez.

24- Uno que no le prestaría a nadie: El suelo bajo sus pies, Salman Rushdie.

25- Uno para aprender a perder: La edad de la razón de J.P. Sartre. Lo perdí dos veces.

26- Uno que asocie con la música que le gusta: más que un libro, un cuento: El perseguidor, Julio Cortázar. Un gran elogio al Santo Charlie Parker.

27- Un libro que le regalaron y no le gustó: este, pues, mmmm.

28- Uno que lo haya asustado: el Ulises de James Joyce. Nunca se deja leer del todo.

29- Uno que se haya robado: este, pues, mmmm. El amor (a los libros) lo puede todo. Le pido disculpas a todos aquellos que no se han dado cuenta (este es un buen momento para dejar de escribir, hacé caso, obedecé, Morsa) y así es como las voces en mi cabeza me convencen.

30- uno que pueda salvar vidas: el Diccionario de dudas de la RAE. La pasta dura tiene puntas afiladas que podrían ser muy útiles en un combate cuarpo a libro.

Deje sus comentarios, puteadas, observaciones del tipo que quiera. No creo en los filtros como en el color amarillo puro. Gracias, yo.

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